NUEVA YORK – El río Hudson, testigo silente de los enfrentamientos decisivos durante la Guerra de Independencia, se convirtió este sábado en el epicentro de una estampa marítima sin precedentes. En el marco de la conmemoración del 250° aniversario de la fundación de los Estados Unidos, Nueva York fue escenario de un desfile internacional de veleros que, según fuentes oficiales, constituye la flotilla de grandes buques más numerosa jamás reunida en la historia moderna.
Un despliegue de soberanía y tradición: Más de 40 veleros clásicos y buques escuela provenientes de una veintena de naciones navegaron entre la Estatua de la Libertad y el sur de Manhattan, en una demostración de fuerza y diplomacia naval.

El vicepresidente J. D. Vance, quien encabezó la revista de embarcaciones a bordo del USS Kearsarge junto al secretario interino de la Marina, supervisó la histórica marcha. Este despliegue formó parte de un operativo logístico masivo que incluyó la llegada de unos 80 buques —32 de ellos de guerra— y el sobrevuelo de 200 aeronaves militares, forzando a la ciudad a construir un muelle flotante temporal para atender la extraordinaria afluencia naval.

Gigantes de los océanos: Un recorrido técnico
El desfile estuvo liderado por el velero holandés Oosterschelde, en reconocimiento al papel de los Países Bajos como una de las primeras naciones en reconocer la independencia estadounidense. La procesión naval destacó por la diversidad y majestuosidad de sus exponentes:
- El coloso peruano: El BAP Unión, con 115 metros de eslora, encabezó la lista de los más grandes.
- Tradición europea: El Juan Sebastián Elcano de España (113 metros), botado en 1927, se exhibió como el buque escuela en servicio continuo más antiguo del mundo.
- Representación regional: El Esmeralda de Chile (113 metros), una auténtica «embajada flotante» con historial en más de 300 puertos.
- La joya italiana: El Amerigo Vespucci, buque de tres mástiles y 100 pies de eslora, activo desde 1931, sumó elegancia a la travesía.
- El contraste: En el extremo de la escala, el Viola de Mónaco, con apenas 15 metros, demostró que la historia naval no entiende de tamaños.

Desafíos frente a una naturaleza inclemente
El gran evento estuvo marcado por la adversidad climática. Tras una ola de calor que igualó récords históricos de 37,8 °C registrados en 1966, una severa tormenta azotó la ciudad la noche del viernes. El fenómeno meteorológico causó «daños considerables» en Governors Island, obligando a los organizadores de Sail4th.org a cancelar el acceso a las zonas de visualización preferencial para garantizar la seguridad de los cerca de 20.000 marineros involucrados y el público presente.
Una ciudad en festividad total
El capitán Jonathan Andrechik, comandante del Sector de Nueva York de la Guardia Costera, calificó la logística como «el mayor evento naval planificado» en el que ha participado, superando en complejidad a operaciones de rescate de gran envergadura.
La fiesta no se detiene en el agua. En un hito sin precedentes, la famosa bola de cristal de Times Square, habitualmente reservada para la Nochevieja, protagonizará un descenso simbólico en honor al 250° aniversario, realizándose ocho veces para representar cada huso horario del país. A esto se suma el 50° aniversario del espectáculo de fuegos artificiales de Macy’s, cerrando una jornada que fusiona la historia de la nación con el brillo de la Nueva York contemporánea.
Por: Redacción Standard Digital News | Nacionales / Internacionales | Con información de Agencias | Foto portada : SETH WENIG (AP Photo) | 04 de julio de 2026








