GLOUCESTERSHIRE.– Demostrando que la audacia y la vocación de servicio no tienen fecha de caducidad, Betty Bromage, una enfermera británica jubilada de 97 años, ha vuelto a hacer historia en la aviación extrema. La intrépida bisabuela superó su propio récord Guinness al convertirse nuevamente en la persona de mayor edad del planeta en realizar wing walking (caminata y permanencia sobre el ala superior de un avión en pleno vuelo), una hazaña completada en el aeródromo de Rendcomb, en el condado de Gloucestershire, Inglaterra.
El logro resulta aún más extraordinario al considerar que la abuela británica enfrentó un grave accidente cerebrovascular (ACV). Lejos de replegarse, Bromage utilizó su retorno a los cielos para emprender una campaña de recaudación de fondos destinada a la unidad de ictus del Hospital General de Cheltenham, el centro médico donde recibió la atención que le permitió recuperarse.

Volar contra todo pronóstico médico e institucional
Atada firmemente al arnés metálico de la ala superior de un biplano de época, la intrépida anciana surcó el cielo inglés desafiando intensas ráfagas de viento y aceleraciones vertiginosas. La experiencia, ejecutada bajo estrictos protocolos de la aviación civil del Reino Unido, incluyó giros e inclinaciones aéreas que la veterana aventurera afrontó con serenidad y una amplia sonrisa.
A pesar de que el accidente cerebrovascular afectó de forma parcial sus facultades del habla, la exprofesional de la salud conservó intacta su capacidad motora y su determinación. «Ellos me atendieron muy bien. El ACV afectó mis palabras, pero el resto de mí está perfectamente bien», afirmó la abuela tras tocar tierra firmemente, refiriéndose al personal de la unidad médica que hizo posible su rehabilitación.

Una vocación que nació a los 87 años
La historia de Bromage con las maniobras de alto riesgo no comenzó en su juventud. Fue a los 87 años cuando decidió subir por primera vez a la cubierta de una aeronave, motivada por el deseo de mantenerse activa durante su jubilación y evitar la monotonía diaria.
«De lo contrario, me aburriría de la vida. Ya no puedo conducir, no veo muy bien y me frustro un poco. Así que quiero hacer las cosas que sí puedo hacer», explicó con humor característico sobre los motivos que la impulsan a continuar en la disciplina. A lo largo de la última década, la británica ha completado seis vuelos acrobáticos de esta naturaleza, además de descensos en rapel por edificios de gran altura y recorridos en tirolesas de alta velocidad para recolectar recursos con fines benéficos.

Compromiso benéfico y el horizonte de los 100 años
La campaña de financiamiento liderada por la jubilada permitirá la adquisición de equipamiento médico especializado e insumos para el tratamiento de pacientes que atraviesan emergencias cerebrovasculares. Portavoces del fondo benéfico hospitalario expresaron su gratitud y admiración ante el temple de la abuela, calificando el gesto como una muestra excepcional de empatía y resiliencia humana.
Con el nuevo registro oficializado por la organización Guinness World Records, Betty Bromage no planea detenerse. Al ser consultada sobre sus próximos proyectos al acercarse al siglo de vida, la intrépida aventurera dejó entrever que ya contempla una nueva hazaña: «Tendré que pensar en algo especial para cuando cumpla los 100 años».
Por: Redacción Standard Digital News | Sección: Curiosidades – Historias de Vida | Con información de Agencias / Fotos cortesía | Fecha: 10 de agosto de 2026








