CARACAS.– Una misiva de carácter histórico, fechada el 7 de agosto de 2026 y respaldada con el sello de la Asociación Israelita de Venezuela, se convirtió en el catalizador definitivo para el restablecimiento de los nexos diplomáticos entre Caracas y Tel Aviv. El documento, redactado por el gran rabino Isaac Cohen, solicitaba de manera expresa «activar todos los mecanismos necesarios para el restablecimiento de relaciones diplomáticas», definiendo este acercamiento como «una consecuencia natural de lo que se ha vivido desde el 24 de junio», a raíz del trágico sismo que afectó al país caribeño.
Tan solo cuatro días después de la entrega del texto, ambas naciones formalizaron un comunicado conjunto que puso fin a diecisiete años de ruptura bilateral, iniciada bajo la administración de Hugo Chávez en enero de 2009. El artífice de esta vía de diálogo es un líder religioso sefardí de 72 años, nacido en Tánger y nieto de un juez rabínico marroquí, quien suma casi medio siglo de residencia en territorio venezolano.
Mediación humanitaria y diplomacia tras la emergencia
A pesar de no ser diplomático de carrera, Cohen mantuvo líneas directas de comunicación con el poder político en Miraflores durante casi dos décadas, labor que permitió resguardar a la comunidad hebrea local —la cual pasó de 22.000 a menos de 6.000 integrantes— y gestionar trámites visados a través de terceros países.
Tras el desastre geológico, el líder espiritual solicitó una audiencia directa con el canciller venezolano, Félix Plasencia, amparándose en la asistencia técnica y humanitaria enviada por el Gobierno israelí. Dicha delegación permaneció un mes en el país tras una petición formal de la presidenta Delcy Rodríguez. Al ser consultado sobre el origen de esta mediación, el rabino aclaró la naturaleza del encuentro:
«Yo la pedí. Le manifesté, a raíz de la solidaridad de Israel tras el terremoto, que si bien se interrumpieron las relaciones diplomáticas, no se rompieron las humanas. El dolor de un ser humano debo ayudarlo. Esa es la esencia del judaísmo», aseveró Cohen.
Respecto a las intenciones previas del expresidente Nicolás Maduro antes de su captura el pasado 3 de enero, el representante religioso reveló que existían conversaciones preliminares para abrir canales consulares:
«Había voluntad. Me manifestó varias veces que aceptaba establecer relaciones consulares con Israel. Fue con él que empecé la idea del noviazgo. Me dijo que sí. Después, razones políticas, la presión interna lo frenó. Pero él quería», sostuvo. Asimismo, al recordar la jornada de la detención de Maduro, agregó: «Era sábado. Yo estaba durmiendo porque respeto el shabat. Me agarró de sorpresa. Nunca me imaginé ni la forma como iba a ser. No me alegro del dolor de una persona en dificultad. Debo reconocer que tuve buenas relaciones con él y siempre estuvo atento a lo que le solicitaba. No puedo hablar mal de él».
Respuestas ante críticas internacionales y tolerancia social
Frente a las acusaciones vertidas por sectores afines al Gobierno de Irán, que catalogaron el histórico acuerdo bilateral como una «diplomacia del desastre» orientada a infiltrar administraciones independientes, el máximo representante de la comunidad judía fue categórico en sus sealamientos:
«Que se vea en el espejo de su conciencia. ¿Quién es el que siembra el odio y el terrorismo en el mundo? Irán. Israel no siembra odio ni terrorismo, eso estoy seguro», sentenció.
De igual forma, al evaluar posibles riesgos o brotes de intolerancia religiosa en el país caribeño tras la firma del protocolo diplomático, Cohen enfatizó la idiosincrasia pacífica de la población:
«La incitación al odio no es positiva. Pero repito: aun en el sector radical del chavismo, el venezolano es bueno, no es odioso. Tiene un virus. Hay que quitarle el virus que tiene dentro, de odio hacia los judíos. Y todo vuelve en paz», manifestó.
El contraste geopolítico con España y llamado a la rectificación
Nombrado hace un año como rabino principal y dayán por la Federación de Comunidades Judías de España, Cohen analiza con asombro la paradoja diplomática que atraviesan ambos países. Mientras Venezuela reconstruye sus lazos con el Estado hebreo, la administración española de Pedro Sánchez ha endurecido su postura geopolítica tras reconocer el Estado palestino en mayo de 2024 y retirar a su representante diplomática en Tel Aviv en marzo de 2026.
Ante este escenario divergente entre dos naciones a las que se siente estrechamente ligado, el líder espiritual instó a la revisión de las medidas adoptadas en Madrid:
«Es algo que no entiendo. Las raíces judías en España son hondas y profundas. Pensamos que el error histórico de la expulsión se había corregido. Vemos hoy con dolor que los judíos españoles estén bajo presión antisemita. Sé que no es del pueblo español, es la política de Gobierno la que está despertando un antisemitismo político», argumentó, añadiendo una apelación directa: «Le pido al presidente Sánchez que rectifique. El error es humano. Pero hay que rectificar».
Al despedirse, el referente religioso reflexionó sobre la legitimidad del vínculo histórico entre Caracas y Tel Aviv, recordando que la nación sudamericana fue promotora en la creación del Estado de Israel en la era de las Naciones Unidas.
«Venezuela es un país para querer, no es un país para irse. Y como rabino te digo algo: el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios en las virtudes, en la bondad, en la solidaridad. No matando. El que mata no fue creado a imagen y semejanza de Dios, bajo ningún concepto», concluyó.
Por: Redacción Standard Digital News | Sección: Internacional – Diplomacia y Política Exterior | Con información de Agencias / Fotos cortesía | Fecha: 17 de agosto de 2026








