En una entrevista exclusiva con la agencia EFE, el Secretario General de la OEA marcó una distancia histórica con la gestión de Luis Almagro. Aunque sostiene que “el cambio era necesario”, Ramdin apuesta por una mediación “honesta y segura” que priorice las soluciones sobre los juicios políticos.
– El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, ha delineado una nueva hoja de ruta para el organismo continental frente a la crisis venezolana. Durante una entrevista con EFE en Madrid, el diplomático surinamés defendió un enfoque basado en el pragmatismo y la neutralidad activa, distanciándose de la política de confrontación que marcó la década anterior.
El valor de la neutralidad
Para Ramdin, quien cumple casi un año al frente de la OEA, la institución debe recuperar su papel como árbitro confiable. Al ser consultado sobre la postura del organismo, fue tajante al señalar el riesgo de la parcialidad:
“Si vamos a estar tomando partido por uno u otro, entonces nos convertimos en parte del problema y no somos el mejor negociador”.
A pesar de este tono conciliador, el Secretario General no ignora la realidad política de la región, reconociendo que, desde su perspectiva, “el cambio era necesario” en el país. Sin embargo, enfatizó que este reconocimiento no debe traducirse en una actitud inquisidora por parte de la OEA.
Un «Mediador Honesto» frente al legado de Almagro
La gestión de Ramdin busca ser el antítesis de la era de Luis Almagro. Mientras su antecesor lideró una campaña de denuncia constante, el actual Secretario apuesta por facilitar puentes de comunicación directa con todos los actores involucrados.
“Queremos facilitar soluciones, facilitar una salida a las situaciones; juzgar a uno o a otros no ayuda”, afirmó el diplomático, subrayando que su administración ofrece un entorno de confianza: “La OEA bajo esta administración es un lugar seguro para discutir asuntos y ver cómo podemos encontrar soluciones”.
Ramdin reiteró su disposición para intervenir bajo una metodología distinta: “Estoy dispuesto a ayudar de una manera diferente. No voy a juzgar a nadie”.
El futuro del pueblo venezolano como prioridad
El diplomático insistió en que el aislamiento de Venezuela no ha rendido los frutos esperados y que la OEA no puede permitirse ser un espectador pasivo ni un actor excluyente. La meta final, asegura, debe ser el bienestar de la ciudadanía por encima de las pugnas partidistas.
“Para mí es importante que sigamos mirando hacia el futuro en beneficio del pueblo venezolano (…), al mismo tiempo no podemos aislarnos de la situación”.
Con estas declaraciones, Ramdin posiciona a la OEA como un actor que, si bien cree necesaria una transición democrática, no está dispuesto a dinamitar los canales de comunicación, presentándose como el «mediador honesto» que la región reclama en este complejo 2026.
Por Redacción Standard Digital News – Diplomacia y Poder / 24 de abril de 2026








