WASHINGTON.– El expresidente de los Estados Unidos, Barack Obama, emitió un enérgico pronunciamiento para rechazar el reciente registro policial realizado en la residencia de la congresista demócrata Ilhan Omar, calificando la actuación de las fuerzas de seguridad como un claro acto de intimidación política. A través de una contundente declaración difundida en su cuenta oficial de la red social X, el exmandatario advirtió sobre la gravedad institucional que representa el empleo de los organismos del Estado para amedrentar a voceros de la oposición, señalando que «todo el peso del gobierno federal está cayendo sobre una funcionaria electa» por el único hecho de haber ejercido su derecho constitucional a la crítica pública.
El operativo en el inmueble de la parlamentaria, ejecutado la semana pasada por agentes federales, se enmarca en una investigación oficial que la propia legisladora ha catalogado como una campaña de acoso promovida desde la administración republicana. El procedimiento ha encendido las alarmas entre exfuncionarios del Departamento de Justicia, quienes manifestaron su profunda inquietud por la ejecución del procedimiento durante un día festivo federal y en momentos de alta tensión previa a los comicios de mitad de término.
Cuestionamientos al proceso migratorio y confiscación de bienes personales
Durante la inspección domiciliaria, los efectivos policiales incautaron documentación personal y el dispositivo telefónico de la congresista con el propósito de recabar evidencias vinculadas a su expediente de naturalización. De acuerdo con fuentes vinculadas al caso citadas por la cadena NBC News, las averiguaciones preliminares giran en torno a supuestos delitos de conspiración y falsedad en documentos migratorios. Ante ello, la legisladora vinculó la acción judicial con las constantes arremetidas del Ejecutivo, denunciando que «esta es solo la última escalada en su campaña de intimidación política».
En su comunicado, Obama cuestionó abiertamente las pretensiones del Gobierno de invalidar la ciudadanía de Omar, quien arribó a suelo estadounidense en calidad de refugiada proveniente de Somalia y obtuvo la naturalización a la edad de 17 años. «La administración está intentando activamente deportar a la congresista Omar, aparentemente basándose únicamente en la teoría infundada de que ella tenía 18 años cuando su padre se naturalizó», subrayó el exjefe de Estado.
Advertencia sobre el deterioro democrático y patrón de persecución
El exmandatario hizo hincapié en que la protección de la disidencia constituye un pilar innegociable dentro del sistema constitucional norteamericano. «Es un principio básico de la democracia estadounidense que el gobierno no puede seleccionar a individuos como objetivos simplemente por sus creencias políticas», enfatizó Obama, al tiempo que advirtió que el uso de los poderes públicos para doblegar a representantes electos transgrede las fronteras partidistas. «El hecho de que cualquier presidente esté dispuesto a realizar esfuerzos tan evidentes para intimidar a alguien debería indignar a todos los estadounidenses», aseveró.
Paralelamente, el presidente Donald Trump desmarcó su responsabilidad directa de la orden de registro atribuyendo el procedimiento de forma exclusiva al Departamento de Justicia, aunque durante un acto político celebrado en Ohio arremetió nuevamente contra la congresista y la comunidad de inmigrantes somalíes, detonando consignas de deportación entre los asistentes. Finalmente, Obama encuadró el caso de Omar dentro de una conducta sistemática de presión institucional, comparando lo sucedido con los señalamientos contra otras figuras críticas como la fiscal general de Nueva York, Letitia James, y el exdirector del FBI, James Comey.
Por: Redacción Standard Digital News | Categoría: Internacional y Política | Con información de Agencias / Fotos cortesía | Fecha: 20 de octubre de 2026








