WASHINGTON / CARACAS – El mapa de las relaciones bilaterales experimenta un giro absoluto que redefine la dinámica de poder en el tablero geopolítico regional. En el marco de un encuentro oficial con su gabinete en la capital estadounidense, el presidente Donald Trump aseguró de manera pública que la administración de Venezuela se encuentra actualmente bajo la conducción directa de su secretario de Energía, Chris Wright.
Durante su intervención ante líderes sectoriales, el mandatario norteamericano elogió los resultados de la gestión operativa desplegada por su ministro:
«Él está dirigiendo Venezuela, dirigiendo mucho más de lo que nadie ha dirigido antes.
Creo que podemos decir que Chris Wright está haciendo un gran trabajo. ¡Gracias!», expresó el jefe de la Casa Blanca al destacar el alcance de la intervención.
Al ser interrogado sobre el balance de la incursión militar ejecutada el pasado 3 de enero en Caracas —operación que derivó en la captura de Nicolás Maduro y la posterior designación de Delcy Rodríguez como presidenta interina—, Trump reiteró su postura calificando la acción como «una guerra de un solo día», defendiendo los réditos políticos obtenidos por su administración en el hemisferio occidental.
El protagonismo técnico y el control petrolero
Las declaraciones de la Casa Blanca confirman la consolidación de un esquema de tutela que el secretario de Energía ha venido ejecutando de forma ininterrumpida desde febrero, mes en el que encabezó una comitiva oficial en Caracas para reunirse con la mandataria interina y evaluar el estado de la infraestructura petrolera.
Desde entonces, Wright se ha erigido como el eje central en la reestructuración de los contratos internacionales de hidrocarburos. Este nivel de injerencia fue corroborado previamente por el propio funcionario en una entrevista concedida a la cadena CBS News, donde reconoció abiertamente la magnitud del control estadounidense sobre los recursos energéticos de la nación caribeña: «Hoy estamos dirigiendo la venta de su crudo. Tenemos una especie de cuarentena en torno a su capacidad de exportar petróleo fuera de Venezuela. Todo eso pasa por comercializadores de crudo estadounidenses, y luego ese crudo sale al mercado».
Inversiones milmillonarias bajo supervisión estricta
Reportes de la agencia Bloomberg detallan que la estrategia diseñada por Washington apunta a movilizar inversiones privadas estimadas en hasta 100.000 millones de dólares para rescatar el parque petrolero y gasífero venezolano, otorgando un papel prioritario a las corporaciones energéticas de Estados Unidos.
Sin embargo, este flujo de capitales opera bajo estrictas cadenas de mando financiero. La supervisión directa de los ingresos derivados de la exportación de crudo consolida un modelo de reactivación económica tutelada, donde la apertura comercial y la modernización de la industria nacional se alinean de manera directa con los objetivos geopolíticos de la administración estadounidense.
Por: Redacción Standard Digital News | Categoría: Política – Internacionales – Economía | Con información de Bloomberg / Fotos cortesía | 24 de julio de 2026








