CARACAS.– El Gobierno venezolano dio un paso decisivo para frenar los constantes apagones que golpean el día a día de los ciudadanos y paralizan a la industria nacional.
En un acto oficial en el Palacio de Miraflores, la estatal Corpoelec y la multinacional estadounidense General Electric Vernova firmaron un memorándum de entendimiento con un objetivo claro: rehabilitar el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y sumar más de 5.000 megavatios en los próximos cuatro años.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, lideró el encuentro y exigió a sus equipos acelerar los trámites para transformar este documento en un contrato definitivo a la brevedad. La meta urgente acordada es recuperar los primeros 1.000 megavatios en un lapso de 24 meses, atacando tanto las plantas de generación hídrica como las térmicas.
Una evaluación minuciosa para actuar rápido
La firma del acuerdo fue respaldada por el ministro para la Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, junto a los máximos representantes de GE Vernova, Eric Gray (director ejecutivo) y Roger Martella (director corporativo). Martella destacó que técnicos de la compañía pasaron seis semanas en suelo venezolano realizando un diagnóstico profundo de la infraestructura eléctrica actual.
«Queremos movernos rápido, que el sistema funcione lo mejor posible en pocos meses y creo que podemos hacerlo juntos», afirmó el vocero de la empresa norteamericana. Aseguró también que ya hay un consenso sobre los aspectos técnicos para lograr mejoras visibles en los próximos 12 meses, aunque ninguna de las partes reveló la cifra económica de la inversión.
Oxígeno para un sistema en colapso
Este plan de rescate llega en un momento crítico para la población y los comerciantes. Actualmente, menos del 40 % de la capacidad eléctrica instalada en Venezuela está operativa, provocando racionamientos severos. Las cifras oficiales evidencian la gravedad de la crisis: tan solo en febrero de 2026 se registraron 214 interrupciones del servicio, lo que significó un peligroso salto del 78 % en comparación con el mes anterior.
El retorno del capital privado
La alianza con General Electric no es un hecho aislado, sino parte de un giro en la política económica del Ejecutivo. Rodríguez ha impulsado reformas ante el Parlamento en leyes de hidrocarburos, minería y, especialmente, en la Ley del Sistema Eléctrico. Esta última propone abrir las puertas a empresas mixtas, permitiendo la entrada de inversión privada a un sector que estuvo bajo control exclusivo del Estado por más de 20 años.
Este pacto con la corporación estadounidense se complementa con el contrato firmado la semana pasada con la empresa argentina IMPSA. Dicho proyecto busca terminar la central hidroeléctrica de Tocoma y añadir otros 2.400 megavatios al sistema, en un esfuerzo masivo por estabilizar la luz en los hogares venezolanos.








