El cierre estratégico del Estrecho de Ormuz y el deshielo diplomático entre Caracas y Washington han reconfigurado el mapa energético. Por segunda vez en abril, los despachos venezolanos superaron el flujo saudí, alcanzando niveles de exportación no vistos desde 2019.
HOUSTON / CARACAS – En un movimiento sin precedentes en la historia energética reciente, Venezuela ha logrado escalar posiciones hasta convertirse en el segundo suministrador de petróleo de los Estados Unidos. Según datos preliminares de la Administración de Información Energética (EIA), durante la penúltima semana de abril, la nación suramericana desplazó a Arabia Saudita de un puesto que históricamente le pertenecía en el mercado norteamericano.
Las cifras oficiales revelan que, en la semana clausurada el 24 de abril, los cargamentos venezolanos totalizaron 310.000 barriles diarios (bpd). Aunque este volumen representa un ligero descenso respecto a la semana anterior, fue suficiente para opacar los escasos 174.000 bpd provenientes del reino saudí, cuyo flujo hacia Norteamérica cayó a su punto más bajo en 21 semanas.
El factor Ormuz y la crisis en el Golfo
Este desplazamiento no responde únicamente a la capacidad extractiva, sino a una coyuntura crítica en Oriente Medio. El bloqueo del Estrecho de Ormuz, derivado de la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha estrangulado la movilidad de los cargamentos desde el Golfo Pérsico.
La interrupción en esta arteria marítima vital ha reducido drásticamente la disponibilidad de crudo saudí en las refinerías estadounidenses, obligando a Washington a mirar hacia proveedores geográficamente más próximos y políticamente renovados.
Relaciones bilaterales y repunte sostenido
El resurgimiento de Venezuela como socio energético clave es consecuencia directa del nuevo tablero político. Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero y el reconocimiento de Delcy Rodríguez como presidenta encargada por la administración de Donald Trump, la reactivación del comercio binacional ha sido inmediata.
Los indicadores de este 2026 reflejan una tendencia sólida:
- Crecimiento anual: En las primeras 16 semanas del año, los despachos promedian 254.000 bpd, lo que supone un incremento del 12 % en comparación con el mismo lapso de 2025.
- Récord operativo: El promedio móvil de cuatro semanas se situó en 386.000 bpd, marcando el mejor desempeño de la industria nacional frente a EE. UU. desde febrero de 2019.
- Hito histórico: Esta posición de «escolta» de Canadá es una anomalía estadística; de las 830 semanas registradas por la EIA desde 2010, Venezuela solo ha logrado este escaño en 37 ocasiones.

Mientras el conflicto en el Golfo persista y la estabilidad institucional en Caracas se fortalezca, Venezuela se perfila para recuperar su rol protagónico en el suministro energético del hemisferio occidental, consolidando un viraje en la seguridad energética de los Estados Unidos.
Por Redacción Standard Digital News – Economía y Energía/ Con informacion de agencias y foto cortesia / 2 de mayo de 2026








