PIONYANG – En un movimiento diplomático que marca un hito en las relaciones regionales, el presidente chino, Xi Jinping, llegó este lunes a Corea del Norte para iniciar su primera visita oficial al país en siete años. El mandatario fue recibido en el Aeropuerto Internacional Sunan de Pionyang por el líder norcoreano, Kim Jong-un, y la primera dama, Ri Sol-ju, en una ceremonia que contó con guardia de honor y el despliegue de la cúpula política norcoreana.
El reencuentro: La llegada, documentada por la cadena estatal china CCTV, mostró un recibimiento marcado por el protocolo y la calidez diplomática, con un saludo cordial entre ambos líderes y la entrega de ofrendas florales por parte de niños norcoreanos. Aunque la agenda oficial de la visita permanece bajo hermetismo, el viaje es interpretado por analistas internacionales como una maniobra estratégica de Pekín para recuperar terreno en su influencia sobre el régimen de Kim Jong-un.
Una alianza bajo presión
La relación histórica entre ambos países ha experimentado tensiones en la última década, motivadas principalmente por los ensayos nucleares de Pionyang y el acercamiento geopolítico de China hacia Corea del Sur. A esto se suma el creciente vínculo entre Corea del Norte y Rusia, un factor que, según expertos, ha motivado a Pekín a buscar una revalidación de su papel como principal socio político y económico de su vecino.
Benoit Hardy-Chartrand, investigador del Instituto de Estudios Asiáticos Contemporáneos de la Universidad de Temple, señaló a EFE que el objetivo central de esta visita es «garantizar que China mantenga su influencia sobre Corea del Norte, que ha estado fortaleciendo sus vínculos con Rusia en los últimos años».
Coordinación frente al «hegemonismo»
En un artículo publicado este lunes en el diario oficial norcoreano Rodong Sinmun, Xi Jinping hizo un llamado explícito a fortalecer la coordinación bilateral ante lo que denominó «hegemonismo» y «política de fuerza». Este mensaje se produce apenas semanas después de la cumbre que Xi mantuvo con el presidente estadounidense, Donald Trump, en Pekín, donde la desnuclearización de la península fue un tema central, aunque con interpretaciones divergentes entre ambas potencias.
Para China, que comparte una frontera de más de 1.400 kilómetros con Corea del Norte, el control sobre el suministro de alimentos, energía y el comercio es clave, a pesar de estar fuertemente condicionado por las sanciones internacionales. Con esta visita, el presidente chino busca equilibrar su posición global, reafirmando el apoyo a su aliado histórico mientras navega las complejas aguas de la diplomacia internacional y la seguridad regional.
Por: Redacción Standard Digital News | Política Internacional | Con información y Foto portada EFE | 8 de junio de 2026








