CARACAS – Mientras el costo de la vida en Venezuela sigue su curso al ritmo de los mercados internacionales, más de cinco millones de pensionados han quedado atrapados en un vacío económico. Con la pensión estancada en 130 bolívares mensuales —una cifra que al cambio oficial de este 18 de enero apenas representa $0,37—, la tercera edad se enfrenta hoy a una de las etapas más precarias de la historia contemporánea del país.
Lo que alguna vez fue un derecho ganado tras décadas de servicio, hoy se ha convertido en una cifra simbólica que no alcanza para costear siquiera un kilo de harina, mucho menos el complejo esquema de medicamentos y servicios que requiere un adulto mayor.
«Vivir para medio comer»: El testimonio de la resistencia
La realidad tiene nombre propio. Armando Rivera, un pensionado que conversó con Radio Fe y Alegría Noticias, refleja el drama de miles. A pesar de su edad, Rivera no ha podido retirarse; se ve obligado a trabajar por cuenta propia para intentar cubrir el alquiler y el sustento de dos personas más.
«Deseo que aumenten la pensión y no esa tontería que hoy se está cobrando», sentenció Rivera. Sus palabras denotan no solo cansancio, sino la frustración de quien ve cómo el Bono de Guerra Económica —el complemento que otorga el sistema Patria— se diluye frente a la inflación antes de llegar a sus manos.
El diagnóstico de la precariedad
Organizaciones como la ONG Convite han encendido las alarmas sobre lo que califican como una «emergencia humanitaria prolongada» para el adulto mayor. Los datos son devastadores:
- Inaccesibilidad alimentaria: Se requieren cientos de pensiones base para cubrir una sola canasta básica.
- Salud en riesgo: La mayoría de los ingresos se destinan exclusivamente a la alimentación, dejando el tratamiento de enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes) en manos de la caridad o las remesas.
- Retorno al mercado laboral: Existe un fenómeno creciente de «jubilados activos por necesidad», personas mayores de 70 años que realizan trabajos informales pesados para poder subsistir.
[Gráfico Sugerido: Brecha entre la Pensión Actual ($0,37) vs. Costo de la Canasta Básica Familiar]
Un reclamo que trasciende colores
El llamado de los pensionados es técnico y urgente: se exige un ajuste anclado a la realidad económica. No se trata de una petición política, sino de un reclamo de supervivencia. Los especialistas coinciden en que la falta de indexación de las pensiones ha pulverizado el poder adquisitivo de los abuelos, convirtiendo el sistema de seguridad social en una estructura nominal sin impacto real en la calidad de vida.
Como bien concluyó Rivera: «No tengo yo que decirles [a las autoridades]». La realidad es evidente en cada fila frente a los bancos y en cada hogar donde un adulto mayor debe decidir hoy entre comprar una pastilla para la tensión o un pan para el día.
La urgencia de una reforma
El Estado venezolano enfrenta el desafío moral de responder a una población que no puede esperar a ciclos electorales o macroeconómicos. La vulnerabilidad de los adultos mayores no es solo un dato estadístico; es el reflejo de una seguridad social que ha colapsado. Sin un ajuste inmediato y una política de protección integral, el país corre el riesgo de condenar al olvido a la generación que construyó sus bases.








