CARACAS – A una semana del doble evento telúrico que transformó la realidad de miles de venezolanos, la ciudadanía comienza a enfrentar los efectos psicológicos de la emergencia. Más allá de la reconstrucción material, el país atraviesa un proceso de sanación emocional, donde la ansiedad, el insomnio, la tensión muscular y la hipervigilancia se han convertido en respuestas comunes ante la magnitud de la tragedia.
Priorizar el autocuidado como respuesta: Especialistas en salud mental advierten que retomar la normalidad no debe ser un proceso impulsivo ni ajeno al dolor. La psicóloga y terapeuta psicosocial Josefina Marquez, enfatiza que la clave para salir del estado de alerta constante es la «autopreservación», un ejercicio que permite al sistema emocional autorregularse progresivamente.
«Escuchar el cuerpo y entender que lo que sentimos es una respuesta adaptativa nos ayuda a integrarlo. Debemos transitar los días sin forzar una productividad que ignore nuestro bienestar», explica la doctora Marquez.
Rutinas: el ancla frente a la incertidumbre
El caos inherente a una catástrofe natural puede generar una sensación de descontrol. Según la especialista, establecer horarios fijos es una herramienta terapéutica vital, ya que devuelve al individuo la capacidad de previsibilidad. Al implementar tareas básicas —como cumplir un horario de sueño, organizar las comidas y mantener hábitos de higiene personal—, la persona retoma el control sobre su entorno inmediato, un factor que ayuda a reducir significativamente el estrés.
«Cuando la voluntad es propia y no está supeditada al factor de riesgo o sorpresa, el cerebro comienza a bajar los niveles de cortisol y adrenalina», señala la experta.
Claves para gestionar el duelo y la «culpa del sobreviviente»
El proceso de duelo tras un desastre es profundamente personal y, a menudo, viene acompañado de la llamada «culpa del sobreviviente». Marquez sugiere abordarla desde la gratitud y la acción:
- Honrar la vida: Convertir la angustia en una oportunidad para realizar lo que otros ya no pueden hacer, desde el lugar donde cada quien se encuentre.
- Permiso emocional: Es necesario validar que se puede experimentar tristeza y tranquilidad en momentos distintos. No debe existir presión por retomar la rutina al 100% de inmediato.
- Redes de apoyo: Fortalecer los vínculos comunitarios y familiares es fundamental. El acompañamiento mutuo actúa como un bálsamo frente al duelo colectivo.
Recomendaciones frente a la sobreexposición informativa
En la era digital, la necesidad de conocer cada detalle puede llevar a la sobreinformación, agravando los cuadros de ansiedad. La psicóloga insiste en filtrar el contenido que se consume:
- Limitar el tiempo: Seleccionar momentos específicos del día para informarse.
- Calidad del contenido: Evitar la exposición innecesaria a material gráfico o morbo. Optar por fuentes que aporten soluciones, guía o soporte.
- Desconexión activa: Priorizar actividades que no dependan de pantallas.
Señales de alarma: ¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Aunque muchas de estas reacciones son temporales, existen indicadores claros que sugieren que el colapso emocional es profundo y requiere asistencia especializada:
- Pesadillas persistentes y recurrentes.
- Somatización (enfermedades físicas sin causa aparente, como migrañas intensas o dolores crónicos).
- Aislamiento social extremo.
Si usted o algún ser querido presenta estos síntomas de manera constante, es imperativo buscar el apoyo de profesionales de la psicología o instituciones especializadas en gestión de crisis. La salud mental es, en este momento, un componente tan crucial como la reconstrucción de la infraestructura del país.
Por: Redacción Standard Digital News | Sociedad / Salud | Con información de agencias | 02 de julio de 2026








