En un esfuerzo conjunto que reafirma el valor de la solidaridad en el estado Táchira, diversas organizaciones se unieron este viernes 13 de febrero de 2026 para llevar a cabo un almuerzo especial en la Casa Hogar San Martín de Porres, ubicada en Rubio. Esta actividad, que buscó atender de manera integral a los adultos mayores de la zona, fue el resultado de una alianza estratégica entre instituciones comprometidas con el bienestar social y humanitario.
La jornada contó con la participación activa de diversas organizaciones, entre ellas el Club Rotary Rubio, el Club de Leones Rubio, Amijunín y la Sucesión Rangel, quienes se organizaron y sumaron voluntades para transformar un día común en un momento de compartir y atención para los abuelos de San Martín de Porres.
Luis Casique, en su rol como presidente del Rotary Club Rubio, comparte la esencia de este proyecto de servicio que late con fuerza en el corazón de la ciudad. Casique narra cómo, a través de una sólida alianza con estas otras organizaciones involucradas, se ha consolidado una labor de acompañamiento nutricional que incluye almuerzos y cenas mensuales adaptados a las necesidades de cada abuelo.
Más allá del sustento físico, el presidente comenta la importancia de atender la vulnerabilidad y la soledad de estos adultos mayores, muchos de los cuales carecen de familiares cercanos, brindándoles no solo alimentos y artículos de primera necesidad, sino también la calidez humana de un equipo que celebra la vida a través del servicio desinteresado.
Con el objetivo de ofrecer una alimentación balanceada y reconfortante, los voluntarios prepararon un menú cargado de tradición y hogar: sopa de verduras, pasta con pollo y cocido de plátano amarillo, acompañado de la infaltable agua de panela. Esta iniciativa benefició directamente a un grupo de entre 40 y 60 adultos mayores, quienes residen o acuden de manera frecuente a esta casa hogar en busca de un apoyo solidario.
Jossue Zambrano, socio activo del club Rotary Rubio y colaborador de la actividad, destacó la importancia emocional de este encuentro: «Honramos el legado de toda una vida. Brindamos cuidado y afecto a quienes lo dieron todo en el pasado».
Esta noble labor no es un hecho aislado; se viene realizando de manera constante desde hace aproximadamente 4 años, consolidándose como un programa de asistencia vital para la comunidad de Rubio, según lo comparte Zambrano.
Al cerrar la jornada de este 13 de febrero, los organizadores resaltaron que más allá del plato de comida, el verdadero impacto reside en el respeto y el acompañamiento a una generación que merece ser celebrada y cuidada por su comunidad.

Por Isamar Baptista ( pasante)








